Así funciona el tema con los medios de comunicación...
La simplificación es el peor de los enemigos de cualquier analista y pensador. Y el lenguaje -a pesar de su riqueza- tiende a utilizarse para simplificar, cuando no para manipular. Esto significa ofrecer matices erróneos haciendo uso de términos peyorativos y malsonantes.
Cuando se producen altercados callejeros es muy difícil definir exactamente por qué se dan. De hecho, sólo los presentes pueden hacerlo y el resto, los tristes espectadores, creer a la fuente de la fuente de la fuente. Así, en innumerables ocasiones, puede apreciarse cómo ante hechos difícilmente definibles, los medios de comunicación aportan el matiz deseado para sus intereses. Por ejemplo, para un mismo hecho delictivo producido por jóvenes, supuestamente enajenados, no es lo mismo hablar de "radicales", "jóvenes abertzales" o "grupos de jóvenes" sin más. La diferencia es abismal.
Con la información -en el camino que va desde el ‘hecho' hasta que llega al informado- se produce un extraño fenómeno conocido entre los infantes españoles como ‘el teléfono escacharrado'. Una auténtica paradoja informativa, en ocasiones de distancia insalvable.
P.D.: Como el 'Teléfono escacharrado' pero a propósito.

