El Partido Popular se encuentra sumergido en una profunda crisis que divide a esta organización en dos grupos. Por un lado se encuentran los partidarios del actual jefe del partido, Mariano Rajoy, que ofrecen una cara más moderada y próxima a la conciliación con otras ideologías y con tendencias no tan neoliberales como las del otro grupo. Por su parte, Esperanza Aguirre y los suyos de la Comunidad de Madrid, lideran otra corriente más extremista, con un talante mucho menos conciliador con los nacionalismos y con ideologías económicas próximas a las de Friedman o Hayek.

Lo cierto es que ambas corrientes han convivido hasta hoy en aparente armonía y sin que tan extrema diferencia llegase a los medios de comunicación. Sin embargo, la nueva derrota electoral del Partido Popular, en este caso con Mariano Rajoy a la cabeza, han descubierto las tremendas diferencias existentes entre los distintos sectores que componen el partido.

Es difícil descifrar exactamente por qué motivo se ha llegado a esta situación. Entenderás que no se trata simplemente de una cuestión de victorias o derrotas electorales, sino algo más relacionado concretamente con el poder y con la ideología. Con el poder porque cada vez hay más ansias de ese bien en un partido en el que puede encontrarse gente que fluctúa entre los consejos asesores de grandes multinacionales (véase el caso de Manuel Pizarro con Endesa o Eduardo Zaplana con Telefónica). En los últimos tiempos, y parece que tomando como ejemplo al sistema estadounidense, cada vez son más los políticos/empresarios que alternan sin distinción sus labores tanto en una como en la otra profesión. En el ejemplo de Manuel Pizarro y Eduardo Zaplana se vislumbran dos casos antagónicos; Eduardo Zaplana entró en el partido desde la base y sin un gran bagaje ni económico ni profesional cuando se hizo alcalde de Benidorm, parece ser que fue durante su etapa en el gobierno de la nación con José María Aznar cuando se iniciaron sus íntimas relaciones con la empresa pública Telefónica (privatizada por su mismo partido y durante esa misma época). Por el contrario, Manuel Pizarro proviene de la empresa privada (ahora, porque antes Endesa también era pública), y se afilió al Partido Popular en el año 2008 exclusivamente para presentarse como portavoz del proyecto económico propuesto por el equipo de Mariano Rajoy. El economista aun no ha abandonado la disciplina del partido, pero en Periodista Digital aseguran que fuentes de partido reconocen que Pizarro podría abandonar definitivamente. “El que fuera fichaje estrella y número dos del Partido Popular por Madrid en las elecciones presidenciales, Manuel Pizarro, ahora diputado popular, podría abandonar la primera fila de la política sólo tres meses después de su fichaje.”

Además de todo lo relacionado con el poder que le aporta a sus miembros situarse en la directiva del PP durante algún tiempo, se encuentra lo ideológico. Muchas partes implicadas en el conflicto argumentan que se trata fundamentalmente de un problema de índole ideológica sin explicitar en qué puntos ambas partes se encuentran en desacuerdo y confrontación. La idea que se ofrece es la de una política diferente en cuanto al diálogo con los nacionalismos, pero no es del todo clara. Ejemplo de su vaguedad es el abandono del partido por parte de María San Gil. La vasca aducía que se trataba de un encontronazo debido a la ponencia política que estaba encargada de redactar junto a otros dos miembros del partido. Las posibles divergencias con la actual directiva fueron solucionadas por Mariano Rajoy dándole a María San Gil el beneficio de dejar esa ponencia tal y como ella deseaba. Sin embargo, San Gil hizo un desplante a Rajoy publicando sus desavenencias y no acudiendo a la ponencia.

A pesar de todo lo que se está hablando, hay una palabra que se encuentra en muchos de los comentarios de Esperanza Aguirre y sus compañeros: liberalismo. Mariano Rajoy ya esgrimió en uno de sus mítines en Murcia que quien quisiera podía marcharse y refundar el Partido Liberal, al que, por cierto, Esperanza Aguirre perteneció durante algunos años antes de que éste fuese absorbido por Alianza Popular.

Otro de los momentos en los que está apareciendo esa palabra es a la hora de definir a este sector crítico hacia el líder actual. Ellos mismos se describen como liberales[1], y no entran en detalles de si es una cuestión de derechas o centro. Como buenos friedmanitas han interiorizado a la perfección la idea de que el liberalismo económico no es una postura política, sino una cuestión casi inevitable.

Dicho esto, es necesario que realice una distinción entre lo que son los liberales (en lo que respecta al liberalismo económico) y los liberales (aquellos que expulsaron a los franceses durante la Guerra de la Independencia). Que no haya equívocos, cuando Esperanza Aguirre y su sector dicen ser liberales se refieren exclusivamente a la primera postura; por mucho que la presidenta de la Comunidad de Madrid haya creado una confusión con este termino. Apelando al sentimiento más nacionalista comparó en la presentación de un libro editado por la FAES lo que está ocurriendo en el PP con la Revolución Liberal de 1808.

Ha ocurrido en momentos concretos, casi como si no se quisiera decir, pero los micrófonos de más de una emisora de radio han recogido comentarios semi-espontáneos en los que se evidencia claramente que la confrontación se debe a las divergencias en cuanto a la política económica[2]. Políticas más próximas a la socialdemocracia en la que el Bienestar Social sigue primando (en mayor o muy menor medida, pero sigue primando) o políticas puramente neoliberales que supondrían la privatización de todos los servicios públicos como ya está ocurriendo en el Madrid de Esperanza Aguirre se erige como el gran debate interno del partido. Posiblemente mientras el partido de la oposición se encuentre en guerra interna, este se haya convertido en el mejor momento para que el partido en el gobierno apruebe leyes encaminadas a perpetuar el Estado de Bienestar por encima de los intereses económicos de unas y otras familias.




[1] En el Foro ABC, Esperanza Aguirre declaró el 7 de abril: “hoy las convicciones ideológicas dividen a la sociedad entre estatistas de uno y otro signo, y liberales. […] El PP es un gran partido centrista y liberal, la mejor opción para los ciudadanos españoles, el único partido con una idea de España en la que caben todos”

[2] "Parece que la socialdemocracia está más cómoda con Rajoy que con Esperanza Aguirre", le soltó el locutor en los micrófonos de Onda Cero. Con su habitual naturalidad Aguirre contestó: "No me sorprende".